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Bipa-maternidad: la gestión del primer hijx




La bipa-maternidad me ha hecho cambiar mi visión de muchas cosas, es exactamente que, hasta que no estás dentro y pasa un tiempo y podemos mirar, atrás no acabamos de ver todo lo que nos ha pasado, hemos necesitado. Para mí ha sido fácil maternar a una segunda criatura, me he sentido conectada a ella, ya sé lo que es ser madre, toda la entrega que una criatura te pide. En esto no he tenido ninguna crisis.


Lo que si me ha tocado de manera fuerte, me ha girado boca abajo y me ha hecho estallar de rabia y sorpresa ha sido la reacción del primer hijo. Lo que me ha descolocado tanto es que no esperaba que tuviera que dedicarle tanto tiempo y atenciones, y sostener tantos berrinches y malestar. Todo esto me ha desbordado porque no le veía 'normal', me ha superado.


Ahora, con el tiempo, me doy cuenta de que hemos reaccionado tarde, como familia, pero aunque me hubiera gustado haber hecho las cosas de otra forma también hemos aprendido mucho todos. Hemos podido cambiar cosas, la más importante para mí ha sido poner nuestro sentir alineado con lo que estaba siendo -sucediendo-, y no estando en el deseo de una situación más idílica. Esto nos hace estar más presentes en lo que necesitan nuestros hijxs y poder buscar soluciones más acertadas.


Sí, ver a mi hijo como 'no normal' me ha hecho sufrir mucho, y de rebote a él, por mi falta de empatía. Con el tiempo he ido interiorizando que sólo tiene 5 años, que es 'el mayor' pero no es mayor, y que es un ser básicamente emocional. Su cerebro no está aún lo suficientemente maduro como para tener tanta regulación emocional, que lo aprende de nosotros, con nuestro ejemplo y nuestra ayuda.


Decirte esto que te acabo de decir ha sido primordial, para mí, y es parte de un proceso largo, pues es fácil de decir pero no de integrar en el cuerpo, en el sentir. Entenderlo e integrarlo es lo que me ha hecho acercarme de nuevo a mi hijo, emocionalmente. Saber que todo lo que hace no es para hacernos 'la puñeta', no es algo personal, sino que está expresando su malestar, sus miedos. El mantra que me he ido diciendo es: ¿cómo te ayudo? ¿qué necesitas? Y esto es lo que quiero compartir, aquí y ahora, más algunas cosas que a mí me han ayudado a ayudarle. A él, a mí y a todos.




Algunos consejos para ayudar al primer hijx cuando llega un bebé:


Debemos entender que para él es una situación muy difícil, que se lo pasa mal, que puede tener miedo a sentirse desplazadx y que le dejemos de amar. Es una situación nueva que no sabe qué significará o cómo cambiará la relación con su madre o padre. Así es que para poder calmar su inquietud podemos:


  1. No llamarles hermanx mayor y pequeño, pues esto puede traer muchas cargas de responsabilidad, de crecer antes de tiempo -son lxs mayores pero son pequeñxs, todavía-, y crear desequilibrios entre ellxs. Yo prefiero decir el primer y el segundx hijx, en relación con el orden de nacimiento.

  2. Explicarle antes del nacimiento que tendrá un hermanx. Que no le dejaremos de querer, que al principio nosotras madres estaremos mucho con el bebé, pero que pasado un tiempo esto ya no será tanto así. Que lx llevamos en el corazón, que tener un hermanx es un regalo de por vida, que podrán jugar juntxs siempre que quieran.

  3. Permitirle que exprese todo lo que siente y validarle, aunque sean emociones que nos incomodan, como de rabia y malestar. Si nos dice que quiere que el/la bebé vuelva a la barriga podemos ayudar diciéndole: claro, tal vez eches de menos poder estar más conmigo un rato solxs... a mí también me pasa, echo de menos nuestros ratos juntxs... Debe recibir el mensaje de que todo lo que siente es normal, no está mal. Sus palabras deben recibir nuestra acogida y amor, para que pueda sacarlas y no se las quede dentro, que las pueda compartir con nosotrxs. Esto le quitará mucho malestar.

  4. Explicar que nuestro amor se multiplica y que el amor que le damos al nuevo hermanitx no se lo quitamos a él/ella. Es importante que nuestras palabras de que hay amor y lugar por ambxs vayan acompañadas de nuestros actos. Así siempre tendremos un espacio cerca de nosotrxs para el primer hijx, un brazo disponible para abrazarlx, aunque estemos con el bebé.

  5. Es una situación temporal. Es cierto que un bebé es más vulnerable que un niñx mayor, y que sobre todo en los primeros meses de vida requiere de muchos cuidados, pero esto no durará siempre, y cada vez más el hermanitx se irá abriendo, también, al resto de la familia -no necesitará tanta exclusividad de la madre- y podrán jugar más juntxs.

  6. Encontrar momentos de exclusividad con el primer hijx es otro de los clásicos, y poder estar juntxs haciendo ruido, o que nosotrxs podamos estar en la energía de poder entrar en su mundo, sea lo que sea que necesite estar de nosotrxs: cuento, jugando, cocinando, paseando... nos adaptaremos a su demanda todo lo posible. Esto es muy muy importante, y si bien es cierto que al principio nos será casi imposible encontrar estos ratos -que al principio pueden ser hacernos una ducha juntxs, o ir a tirar la basura- con el tiempo debemos dedicarle más tiempo. Y si tenemos, aunque nos parezca imposible. Debemos organizarnos como familia para poder tener un rato diario.

  7. Darle muchos besos y caricias, abrazos. Recordarle a menudo que le queremos mucho, y que nos tiene para lo que necesite, que no hemos dejado de ser su padre y madre ni de quererle.

  8. Dar la atención a cada hijo que necesita, y no a partes iguales ni más a unx que a otrx por el puesto que ocupa. Y aquí creo que está la clave de lo que a mí me ha removido tanto, que a veces me he visto dando más cuidados y yendo más al ritmo del primer hijo que del segundo, y eso no entraba, para nada, dentro de mis planes. Ahora puedo ver que cada hijx reclama lo que necesita, y si lxs dos lloran a la vez y sólo puedo consolar a unx de ellxs pues será al segundx. Pero a la mínima que pueda el primerx también quedará incluido, con miradas, con decirle: te veo, estoy aquí contigo, también, ahora vendré a abrazarte. O incluso estando junto a lxs dos para que se puedan consolar. También decirte que, en mi caso, no me lo he encontrado en demasiados momentos. De alguna manera, lxs niñxs esperan el momento en que saben que pueden ser atendidxs para quitar la tensión acumulada. Así es que atendemos a quien lo necesita, sea el primerx o el segundx, buscando un equilibrio en el que todxs se sientan miradxs y atendidxs aunque no lloren.


La tensión irá desapareciendo, no son cambios que se hagan de un día para otro, el primer hijx irá entendiendo que nuestras palabras son ciertas, y que no debe sufrir por perder nuestro amor. La llegada de un hermanx viene a nuestra familia a sumar, ¡no a restar!


Espero que estos consejos te ayuden a cuidar del bienestar de tu primer hijx en un momento tan delicado como es la llegada de un hermanx. ¡Seguimos creciendo!



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